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ALANIS: Una pretty woman sin su Richard Gere.

El cine está lleno de representaciones edulcoradas de las mujeres prostituidas. Ahí están desde Irma la dulce a Pretty woman para demostrarlo, por no hablar de la tramposa y brutalmente machista Princesas de Fernando León de Aranoa. La crítica feminista Pilar Aguilar han analizado con bisturí violeta estas representaciones y a ellas me remito. Véase por ejemplo el trabajo que aparece en el volumen coordinado por Laura Nuño y Ana de Miguel, titulado Elementos para una crítica del sistema prostitucional (Comares, 2017). En esta narrativa, la prostitución es contemplada por supuesto al margen de las relaciones de género, sin ningún tipo de valoración crítica sobre el sujeto masculino que la demanda y, en el mejor de los casos, desde una mirada paternalista que incluso rodea a estas prácticas de una aureola hasta romántica.
Por eso es tan de agradecer que una película como Alanis, no casualmente dirigida y escrita por una mujer, Anahí Berneri, huya de esos clichés y nos muestre un retrato …
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TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS: Mildred contra la pandilla

Fue la gran triunfadora en los Globos de Oro, en la noche en que el protagonismo correspondió más que a las películas al grito de “basta ya” de tantas mujeres. Su éxito ha pasado un tanto desapercibido frente al negro vindicativo de las actrices y, sobre todo, frente al impecable discurso de Oprah Winfrey. Casi nadie ha subrayado cómo justamente haya sido esta película, y no otra, la que se alzara con más galardones en la misma ceremonia que premió a producciones televisivas tan militantes como Big Little lies o El cuento de la criada. Me gustaría pensar que no es casualidad que esta historia, que además de indudables valores cinematográficos nos lanza una serie de mensajes muy contundentes, sea la que en 2018 sirva también para recordarnos que la feminista es la gran revolución pendiente. La historia de una mujer de 50 años, interpretada con esa mezcla de contención e ironía con la que Frances McDormand hace grande cualquier personaje que cae en sus manos, que alza la voz frente a l…

2018 FEMINISTA

El optimismo es sin duda una de las mejores cosas que he aprendido del feminismo. Aunque mi razón, tan deudora de la unilateralidad masculina, me lleve con alguna frecuencia al vértigo que me hace sentir al borde del precipicio, desde hace algún tiempo intento agarrarme siempre al hilo que va hilvanando el futuro. De esta manera, recupero aunque sea en el último instante el aliento que siempre habitó en las manos costureras de mi madre, en las siempre activas de mis abuelas, en las educadoras de mis maestras, y así trato de continuar el largo y frondoso aprendizaje que supone desprenderse de ataduras y sentir que un mundo más ancho se abre ante mis ojos. Asumido que la vulnerabilidad es mi mayor fortaleza. Aunque mi ciclo vital, como constante alumno que soy, se abre cada septiembre, es inevitable al empezar el año abrir los diarios y contemplar los raíles por los que el tren de la vida continuará buscando estaciones. Y aunque no soy de hacer propósitos de enmienda, ni mucho menos de j…

THE DISASTER ARTIST o el sueño de un final feliz.

"Su sueño se había hecho realidad y lo que la gente decía era falso y lo que decían las películas era la verdad: merecía la pena; merecía la pena dejarse aprisionar por los brazos auténticos, aunque el abrazo no se repitiera nunca" E. Morgan Forster.
Me enamoré de James Franco cuando lo vi hacer de novio de Sean Penn en la inolvidable Harvey Milk. Desde entonces he seguido su atípica carrera y he ido admirando su capacidad camaleónica, además de por supuesto su atractivo que va más allá de la desarmante sonrisa con la que nos seduce desde la pantalla. Si alguna duda me podía quedar del talento de este singular actor, The disaster artist me ha confirmado que es un artista total, capaz de hacer una de las cosas más difíciles en el cine: una buena comedia.
La película que se alzó con la Concha de Oro en el pasado Festival de San Sebastián, rompiendo así la regla no escrita que parece valorar menos las comedias en este tipo de certámenes, nos reconcilia con el cine que trata al esp…

LAS MUDANZAS DE UN HOMBRE FRÁGIL

Todas las personas que escribimos lo hacemos para que nos quieran. O para sentirnos menos solos. O para no caer rendidos ante la incertidumbre tóxica que supone saberte un ser raro, extravagante, monstruoso incluso. Hay en el hecho de escribir, que acaba siendo como una explosión de incalculables consecuencias, un ansia de tender puentes, de traducir lenguajes ajenos, de saltar a camas en las que sentir que nuestra piel nos abandona y cubre el cuerpo de otros. Justamente por ello no deja de ser hasta cierto punto paradójico que el primer poemario publicado por Carlos Asensio se titule Dejar de ser, en flagrante contradicción con lo que supone poner negro sobre blanco que no es otra cosa que seguir siendo pese a nuestras miserias. Este libro, que como señala el Niño de Elche en el prólogo, es una especie de “constelación poética”, nos muestra con tacto pero sin renunciar al desgarro ese filo en que se encuentra el autor, y en el que muchos lectores como yo han podido reconocerse. El fi…

LLÁMAME POR TU NOMBRE: la alegría de sentir.

"«¡Luego!» Una palabra, una expresión, una actitud.  Nunca había escuchado a nadie utilizar «luego» para despedirse. Me resultó arisco, seco y despectivo, dicho con la velada indiferencia de alguien a quien le daría igual no volver a verte o no saber nada de ti. Es el primer recuerdo que tengo de él y aún hoy puedo oírlo . «¡Luego!» Cierro los ojos, pronuncio la palabra y vuelvo a estar en la Italia de hace tantos años, caminando por la acera arbolada y viéndole salir del taxi con una camisa azulada con un estampado ondulado, con los cuellos bien abiertos, las gafas de sol , un gorro de paja y mucha piel a la vista. De repente me da la mano, me entrega su mochila, saca el equipaje del maletero del taxi y me pregunta si mi padre está en casa . Puede que todo comenzase precisamente allí y en aquel instante: la camisa, las mangas remangadas, los pulpejos redondeados de su talón que se escapan de las alpargatas desgastadas, ansiosos por robar la cálida gravilla del camino que lleva a nu…

UNA MUJER FANTÁSTICA: Sin identidad no es posible la dignidad.

Cuando hablamos de derechos humanos finalmente lo estamos haciendo de emociones, de piel, de pasiones y de miserias. Es decir, los derechos humanos nos remiten a todo lo que implica sentir  de manera autónoma, establecer vínculos con las otras y con los otros, enredarnos desde nuestra libertad en los complejos mundos que nos convierten en seres sociales. Tal vez nos resultaría más fácil definirlos si partiéramos de la evidencia de que no solo somos seres racionales sino que también nos mueven y nos definen las emociones, y que es justamente gracias a ellas que podemos armar un espacio cálido en el que vivir (y, a veces, sobrevivir). De ahí que, en consecuencia, cuando hablamos de discriminaciones, de negaciones de derechos, no estamos sino haciéndolo de humillación. De todo aquellos que nos degrada en cuanto que nos niega como humanos, en cuanto que nos impide sentir al máximo, en cuanto que nos limita las posibilidades de ser y estar con las y los demás. De todo aquello que nos instr…